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Historia y tradición

La aparición

La tradición popular cuenta como hacia el año 1481 la imagen de la Virgen María apareció de manera sobrenatural en lo alto de un pino situado en las inmediaciones donde años más tarde sería levantada la basílica que la alberga.
Los diferentes reconocimientos del pino de la aparición de la imagen de la Virgen estuvieron orientados a la comprobación de la tradición. El pino de la aparición, robusto y ejemplar autóctono, tuvo 41,75 metros de altura y 6,72 metros de circunferencia.
Sin embargo, la extraña lápida que sirvió de pedestal a la virgen, con huellas podomorfas grabadas en la piedra, sólo fue vista por los pocos que subieron al alto pino, ya que la misma desapareció al caer el árbol. Señala la tradición que la aparición tuvo lugar el 8 de septiembre de 1481, siendo venerada la imagen desde entonces, además de por unos pastores, por el propio Fray Juan de Frías, obispo de la entonces Diócesis de Canarias. De acuerdo con el relato tradicional, todo esto ocurría cuando se estaba culminando la conquista de Gran Canaria, que tuvo lugar entre 1478 y 1483.
El lugar de la aparición era un frondoso bosque que en el siglo XV se extendía por todo el centro y norte de la isla, que algunos historiadores sugieren que pueda ser un apéndice de la denominada Selva de Doramas. El pino en el que se apareció la imagen crecía en una zona conocida como Aterura, que en algunos escritos de la época aparece con las denominaciones Terore o Terori y que con el transcurso del tiempo quedaría fijado en la forma Teror que es la que ha llegado hasta nuestros días.

La aparición de la Virgen del Pino convirtió a Teror en el centro de peregrinación de toda isla. La historia de la festividad se remonta al siglo XVI, cuando la imagen era llevada a Las Palmas de Gran Canaria para hacer rogativas ante la falta de lluvias que se padecía en la época.

 

Grabado aparición

El pino de las maravillas

Hace referencia al Pino, en el cual Nuestra Señora del Pino se apareció. El Pino de la aparición era una especie autóctona en Canarias, denominado científicamente Pinus Canariensis. Este hecho favoreció la aparición en la Villa Mariana, puesto que por siglo XV, dicha región canaria se caracterizaba por sus numerosos y ricos manantiales los cuales se hallaban cubiertos por abundante vegetación.
En el lecho de Villa, destacaba la singularidad de un Pino que se alzaba como Rey del Bosque. Su voluminosidad era tal que la muchedumbre se sintió obligado en clasificarlo como Pinus thneda Canariensis, ya que el majestuoso árbol media 50 metros de alto y aproximadamente 32 palmos de circunferencia de tronco.
Cuentan que este majestuoso árbol fue el elegido para la aparición de la Virgen grancanaria y a su vez el hallazgo de una fuente matinal, de la cual brotaban chorros de aguas medicinales, rodeada de tres singulares dragos.
Dicha aparición mariana causó un terrible apogeo, por lo que numerosas personas se acercaban al lugar santo para beneficiarse de tan milagrosa fuente de salud, lo cual obligó que por mandato del Obispo Cristobal de la Cámara y Murga, se construyera una cerca para limitar el acercamiento del lugar santo. Debido a un fuerte vendaval, el 3 de abril de 1684, el Pino de las Maravillas fue arrancado del suelo fértil, lo cual causó una terrible desgracia para los vecinos de la Villa los cuales, alarmados pidieron la asistencia al lugar del Obispo por su enorme preocupación.
Actualmente, en el Camarín de Nuestra Señora del Pino, se halla una cruz de madera, realizada con el tronco del majestuoso Pino de las Maravillas; es conocida como La Cruz Verde.

Los tres Dragos
Se refiere a los tres dragos de la especie Draco Palma canariensis que se habían originado en lo alto del Pino de las Maravillas donde se apareció la imagen de la Virgen María. Los historiadores mencionan que de los tres dragos mencionados, uno se había derribado a causa de los fuertes vientos, otro se secó, y el tercero cayó al suelo junto con el Pino.
La Peana
Según cuenta la tradición, se afirma que en la copa del Pino donde se apareció la Virgen, se hallaba una peana en la cual quedaron plasmadas las huellas de sus pies. Con la caída del Pino de las Maravillas, la peana se perdió aunque, aún perduran las sospechas de si fue perdida o si fue robada. Aterure, que significa las tierras rojas, había sido un santuario de los antiguos canarios por miles de años. Entre las raíces de los dragos había un grabado podomorfo como los que se encuentran en Tindaya, en la isla de Fuerteventura. La fuente era sagrada para los antiguos canarios por sus propiedades medicinales.

 

"Nuestros padres nos han dicho que dirigidos por un resplandor maravilloso la encontraron en la eminencia de un Pino, rodeada de tres hermosos dragos, de cuyas ramas se formaba una especie de nicho; que una lápida muy tersa le servía de peana y que del tronco de aquel árbol nacía una fuente perenne de aguas medicinales"
Grabado aparición

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La basílica

La Basílica de Nuestra Señora del Pino de Teror fue creada parroquia en 1503 y la construcción del actual templo data de 1760. La riqueza artística del templo se manifiesta en el edificio, que posee tres naves, ejecutadas en arcos de medio punto y cubierta de dos aguas, y una torre de sillería amarilla adosada en una esquina de su fachada principal. A propuesta del Obispo Marquina, fue declarada basílica en el año 1916.

El 13 de abril de 1916, la Santa Sede concede al Templo mariano el título de Basílica, al tiempo que se elevaba al rango de fiesta de doble precepto para los fieles de Gran Canaria, la Natividad de la Virgen María, 8 de septiembre que, en dicho año, ya comenzó a cumplirse. Este templo es el primer templo mariano en recibir el título de Basílica por parte de la Santa Sede en el Archipiélago Canario y el segundo tras la Catedral de Canarias en recibir esta dignidad de Basílica en el Archipiélago Canario por parte de la Santa Sede.

Patrona

El 9 de septiembre de 1763, el colegio de abogados de Las Palmas de Gran Canaria, acuerda únanimemente declararla patrona. El rey Carlos III les concede tal patronazgo el 14 de noviembre de 1766. Desde entonces acude corporativamente a la función solemne el domingo siguiente al 8 de septiembre, conocido vulgarmente como "Día de las Marías", fecha en que también la Villa Mariana de Teror celebra su fiesta patronal en honor a la Santísima Virgen del Pino. El mismo Carlos III, por real cédula de 19 de noviembre de 1767, regala a la Virgen del Pino 129 fanegadas de terreno baldío en el barranco de la Montaña o de la Virgen para sustento del templo, los ministerios y culto.

Por Decreto del Papa Pío X el 16 de abril de 1914, se designa patrona principal de la Diócesis de Canarias (provincia de Las Palmas) a la Santísima Virgen del Pino. A la Virgen del Pino se le atribuye popularmente el título de "Patrona de Gran Canaria", sin embargo, Santa Ana es la verdadera patrona de la isla de Gran Canaria,8 además de serlo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

La Virgen del Pino es la patrona de la Diócesis Canariense, pero no por ello, patrona expecífica de Gran Canaria. A pesar de esto, es el día 8 de septiembre cuando se celebra como día festivo en Gran Canaria en honor a la Virgen del Pino debido a la devoción popular. Por otra parte, la patrona del Cabildo Insular de Gran Canaria es Nuestra Señora de la Soledad de la Portería Coronada, que se venera en la capital de la isla.

La talla

Se trata de una talla realizada en madera policromada muy común y representativa su imagen, como las tallas religiosas de la Edad Media. Su altura es de 104 cm, sosteniéndose la talla en una peana de 30 cm. La efigie en sí, representa a la Virgen María adolescente, sosteniendo al Niño en sus brazos. La talla, atribuida a Jorge Fernández Alemán autor del retablo del Altar Mayor de la Catedral de Sevilla , posee un gran valor escultórico , siendo además una de las tallas más antiguas que posee el archipiélago canario, puesto que la imagen data del siglo XV.
Aunque la procedencia sea sevillana, el modelo iconográfico parece importado, teniendo en cuenta sobre todo que el artífice sevillano es de origen alemán, por lo que resulta normal que continuara realizando obras siguiendo el modelo aprendido en el norte de Europa.
Puede afirmarse pues que, la talla de la Virgen del Pino de Teror es una obra de transición definida por una simbiósis entre los modelos nórdicos y las propuestas hispanas.
La Virgen presenta la cabeza descubierta, quedando al descubierto sus dorados y ondulados cabellos. Destaca además los pliegues de su manto celeste y dorado. En el Niño (conocido también como El Infante), destaca la posición de sus articulaciones, puesto que la mano derecha se apoya en el pecho materno y su pie, queda apoyado en la mano derecha de la Virgen Madre.
Fray Diego Henríquez, declaró un manuscrito el cual se custodia en Londres, en el que hace una descripción detallada de la actual talla de la Virgen del Pino, venerada en la Basílica de la Villa Mariana de Teror:

Coronación Canónica

En 1904 se celebraba en la Iglesia las bodas de oro de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María. La Diócesis de Canarias solicitó con tal motivo la Coronación canónica de la imagen de la Virgen del Pino. El obispo fray José Cueto y Díez de la Maza elevó a la Santa Sede las preces de estilo. Fue concedida la gracia. Debía ser coronada en diciembre de 1904, pero el tiempo de invierno no era favorable. Por ello se estimó como más conveniente la fecha del 7 de septiembre de 1905, vísperas del Pino. El pueblo grancanario aportó las joyas necesarias para ello.
Desde el día en que se recibió el documento concesorio emitido por la Reverenda Fábrica de San Pedro por el cual concedían la Coronación Canónica de la sagrada Imagen de la Virgen grancanaria, comenzaron las ofrendas de dinero para la construcción de las diademas y coronas. Estas coronas, fueron hechas en los talleres del orfebre don Casimiro S. Marquez, de Las Palmas, el cual utilizó para su construcción 800 gramos de or de 18 quilates, 34 brillantes, 56 esmeraldas, 180 granates y zafiros y 700 perlas.
El proyecto fue acogido en la Diócesis con mucho entusiasmo, colaborado de tal manera todas y cada una de las parroquias de la Diócesis de Canarias, así como todos los ayuntamientos de la isla, asociaciones, comerciantes, corporaciones de diferentes ámbitos.

Resultó una fiesta de singular esplendor y devoción, no faltando, incluso, la ofrenda de la Diócesis hermana de Tenerife, concretada en un valioso cáliz con la siguiente inscripción:

"La Diócesis de Tenerife a la Virgen del Pino de Teror en su Coronación"

 

Muchos fueron los periódicos que recogieron tal acto, puesto que era el medio más compacto y utilizado en el siglo XX. El periódico insular Diario de Las Palmas recoge las siguientes líneas de la descripción de tan emotivo acto:

"(...) en aquel momento, teniendo al instante supremo suspendido sobre aquella inmensa multitud silenciosa, estática, la figura venerable y querida del virtuoso Padre Cueto llega hasta la Santa Imagen, y tomando son sus manos temblorosas por la emoción, quizás la emoción más grande que haya sentido aquel corazón lleno de caridad y amor, la corona refulgente construida para su Patrona por el pueblo grancanario, la coloca sobre la cabeza de la Sagrada Imagen (...)"

Por último, siendo obispo de la Diócesis de Canarias Miguel Serra y Sucarrat, el rey Alfonso XIII concede a la Santísima Virgen del Pino los correspondientes honores reales y representación real regia, el 26 de julio de 1929. Dichos honores y representación real debían realizarse cada 8 de septiembre.
Para tal ocasión especial en Gran Canaria, devotos llegados de todas las islas derrocharon su afán y fe con la creación de loas y dedicatorias a la Virgen del Pino. Las oraciones y loas oficiales recogidas el día de la Coronación por la Reverenda.

"Felíz destino de los Pios Pontífices para con la Virgen. Pío V la proclama "Auxilium Christianorum". Pío VII confirma en Savona esta tierna advocación. Pío IX la declara desde Roma "Inmaculada". Pío X la corona hoy entre los fieles canarios"